Atajos chinos
February 2nd, 2008 | por carcamoster |A veces los padres buscamos atajos que faciliten la vida a nuestros hijos, aunque no resulten muy pedagógicos ni formativos.
Pretendemos que juegue de titular en su equipo de fútbol, aunque seamos conscientes de que no va a todos los entrenamientos ( y además, este martes no pudo ir porque tenía médico), queremos que haga la comunión, aunque sólo puede ir a la catequesis las semanas alternas (es por la coincidencia con el ensayo de danza, que este año han retrasado media hora), o nos indignamos cuando nos dicen que nuestro hijo (a) no podrá finalmente salir en la representación porque no asistió al ensayo general (es que coincidió con que nos íbamos a esquiar). Que desfachatez!
La verdad es que a mí me dan pena los chavales, pues además de tener una agenda semanal peor que la del ministro de turno, son muy conscientes de que no alcanzan todo lo que abarcan. Y sufren bastante al sentir que no realizan plenamente las actividades, no entrenan adecuadamente, no se aprenden las obras, no dominan la actividad… Pero a los padres eso no nos importa. Es mejor hacer 5 mal que 2 bien. Esa parece ser la filosofía.
En música, esto es el Padre Nuestro. Que hagan música, sí. Que hagan algo. Pues que canten un poco, o un ratito aprender a tocar la guitarra… bueno eso está bien. Pero sin pasarse, eh? ¿El lenguaje musical? ¿Para qué? Mejor que aprenda de oído un poquito (Lo suficiente para decir que el niño hace música…), y ya está. O unas cancioncitas, y a otra actividad.
El lenguaje musical, (el solfeo, para entendernos) es mucho más que un aspecto de la enseñanza de la música. Es el aprendizaje de un lenguaje, y aprender el lenguaje es poner la base para tener acceso a cualquier aspecto del fenómeno musical.
No nos cabe duda (y esto no lo decimos nosotros, sino sesudos pedagogos) que la enseñanza del Lenguaje Musical debería ser algo troncal en la formación del niño, pues además de su utilidad para la práctica de la música, aporta al niño aspectos muy importantes en su formación tales como el desarrollo psicomotor, rítmico, creativo, artístico e incluso matemático. Al margen de que esas facetas se utilicen para la práctica musical, cantando o con un instrumento, está claro que son aspectos que no se pueden obviar.
Por eso, atajar por aquí, nos parece un error. Aprender un instrumento sin aprender ni comprender el lenguaje musical es como aprenderse 1000 palabras en chino sin saber siquiera su significado.
Un atajo a ninguna parte.











